La Iglesia es pueblo de dios, creyentes que asumen las opciones de dios como propias, desde la confianza y la esperanza en un amor que redime y rescata, y que subvierte el orden del poder, el privilegio y la felicidad, tal como lo entienden las estructuras del mundo, incluída la estructura eclesial. La iglesia siempre será lo que has vivido tú cada vez que en tu pecho ha sido encendido el fuego.