Hay una gran diferencia entre el Favor de Dios y la Gracia. La segunda es un regalo, mientras que el Favor, es algo que se obtiene, es un regalo inmerecido. Disfrutar de sus favores es algo que conviene. ¿Cómo disfrutar de ellos? El Salmo 127 nos enseña sobre la importancia de su Favor y la clave de disfrutar dicho favor está enmarcada en encontrar amistad con Dios.