Dios tiene hambre de ti, anhelos de ti, expectativas de tu vida, sueños, porque Él te creó y sabe para lo que fuiste plantado, Él volteará a mirar cómo está tu fruto, porque hay personas que sólo se llenan de hojas, de conocimiento, pero no se ve evidenciado todo lo que se le ha transmitido en su vida personal, relacional o financiera, pareciese que se vuelven árboles con hojas sin fruto.
Después de haber aprendido tanto, Jesús va a voltear a mirar y te preguntará: ¿Cuál es tu fruto?