Jesucristo es nuestro Sumo sacerdote, y Él se ofreció por nosotros, como dice Hebreos 7:26. Pablo lo explica de una manera contundente, lo hizo para que fuésemos justos delante de Dios. La identificación es muy parecido a lo que hoy llamamos empatía, entender el dolor del otro, haciéndolo por sustitución, de una manera espiritual.