Hacia el final de la vida de Nuestro Señor, en el momento supremo de su Pasión, se encontró con una persona, experimentada en el mando.
Nos cuenta san Juan la conversación que tuvo Jesús con el que podríamos llamar ¨subdelegado del gobierno en Palestina¨. Se llamaba Poncio de nombre, y la Iglesia ha querido que aparezca nombrado en el Credo para que quedase constancia que Jesús padeció bajo su poder.