Cuando vayamos a tener una conversación difícil, debemos avalar y afirmar. La Biblia nos da una enseñanza muy valiosa en relación a esto en Colosenses 4:6. Toda confrontación comienza con una intención y nos debe llevar a: Mejorar, restaurar y sanar la relación; pero si no comunicamos afirmación y validación nuestras palabras pueden herir en lugar de sanar.