La lección más grande que Dios nos enseña en toda nuestra vida espiritual es aprender a bajar o perder, hay personas que saben que correr cuesta arriba es difícil y cuando estamos con Dios nos volvemos expertos en subir, en volver a levantarnos, pero qué difícil es aprender a bajar, y la vida espiritual es la vida de las grandes pérdidas, las bajadas.