Debes comenzar donde Dios comienza porque debemos reconocer que para terminar bien, debemos empezar bien. Jesús habla que debemos calcular el costo antes de comenzar cualquier cosa, pero ¿Cómo comienzo?
Cuando más comprendes cuales son los objetivos y las expectativas que Dios tiene para ti entonces entiendes lo inadecuado que son muchas veces los propios recursos, porque cuando le cumples el sueño a Dios te estás cumpliendo tu propio sueño.