En los días de Jesús existían dos religiones muy influyentes: la de los fariseos y los saduceos. Hoy en día, el fariseísmo nos lleva a una vida ritualista, compulsiva. En Mateo 16:6 nos deja unas palabras muy fuertes: cuidarse de la levadura de los fariseos, pues se empieza con algo pequeño.