Corriendo el tiempo me llegó la solución a este problema que parece imposible de resolver: ¿puede Dios crear una piedra tan grande, tan grande que Él mismo no la pueda mover?
Claro que puede, es más ya la ha creado, es la propia libertad de cada uno, Dios la ha creado, y no la puede mover: es el Señor, pero no obliga, no fuerza.