A veces menospreciamos el poder de una oración tímida. En Marcos 9:14-29 encontramos la historia de un padre desesperado pero que nos recuerda algo profundo: No se trata de cuán fuerte es nuestra oración sino de a quién le dirigimos esa oración.
A veces menospreciamos el poder de una oración tímida. En Marcos 9:14-29 encontramos la historia de un padre desesperado pero que nos recuerda algo profundo: No se trata de cuán fuerte es nuestra oración sino de a quién le dirigimos esa oración.