Para el cansancio físico sólo se necesita dormir un poco pero este no cura el agotamiento espiritual porque vivir en estado de alerta continuamente crea una fuga emocional. Si sentimos que ya no tenemos energía emocional para continuar, sin embargo, para recuperar nuestra fuerza emocional y espiritual debemos contarle a Dios con honestidad lo que sentimos.