Hemos olvidado no solo de dónde venimos sino también el aroma del espiritu. Somos seres que viajan de un cuerpo a otro experimentando un drama y deseando la liberación, deseando la libertad que es la esencia del amor. No obstante, siempre esperamos momentos de felicidad que, sin embargo, son solamente alivio del dolor. Debemos ser profundos para pasar al plano del amor real y esto es posible si nos damos la oportunidad de trascender las experiencias poco profundas, accediendo de esta forma a los placeres eternos del corazón.