Aquellas frases que aunque están disfrazadas de buenas intenciones, llegan como piedras al corazón, porque nos hacen sentir culpables, heridos, avergonzados y aunque quizá, lo que se dice es cierto, el cómo se dice cierra el corazón en lugar de abrirlo. Proverbios 15:23 nos da una enseñanza de cómo hacerlo.