En la segunda mitad de la década de los setenta, un género musical que se convertiría en un movimiento, tuvo una explosión sin precedentes. De la mano de The Ramones en Estados Unidos y los Sex Pistols, el punk se esparció rápidamente entre las librerías musicales de la juventud. La prensa no estaba segura de cómo encapsular al movimiento. Mientras que algunos sí le llamaban punk, otros lo nombraron como la new wave. Mientras que el término se esparcía entre revistas y periódicos, aparecieron bandas que tomaban ideas del punk, incorporando sintetizadores y estructuras que resultaban atípicas para el género. Así surgirían bandas que, o venderían mucho más que las lumbreras del punk, u obtendrían un reconocimiento enorme por la crítica.