La Iglesia católica asume el reto ineludible de consolidar el liderazgo femenino en sus estructuras, reconociendo la dignidad intrínseca de todas las bautizadas. Históricamente, el cristianismo actuó como pionero en la defensa de la mujer, un legado que las recientes reformas vaticanas buscan revitalizar. El nombramiento de mujeres en altos cargos de la Curia romana demuestra un cambio estructural firme hacia una mayor corresponsabilidad pastoral. La teología social propone priorizar un auténtico reconocimiento de los derechos civiles y laborales sobre el concepto de empoderamiento. En el sur global persisten periferias donde las trabajadoras sufren condiciones de gran explotación invisibilizadas por la economía. La corresponsabilidad pastoral en América Latina consolida a las mujeres como líderes de la base comunitaria sin considerarlo una simple concesión. La plena equidad eclesial requiere transformar la tradicional exégesis bíblica y fomentar la teología desde una mirada de mujer.