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La ley es una palabra que parece estar en constante lucha contra el valor absoluto de las sociedades actuales: la libertad. Cuando el hombre es invitado o impelido a cumplir la ley, éste se siente mancillado en lo más sagrado de su interior, siente que es victimado en el templo de su sacralidad. Pero, la ley es algo propio al hombre, precisamente porque es sujeto de derechos.
La ley nace, ante todo, para proteger los derechos que los hombres ganamos desde el momento mismo de nuestra concepción. Sin embargo, debido a estos derechos, corremos el riesgo de olvidar que otras personas tienen los mismos derechos que nosotros y es por eso que nuestras libertades se ven acotadas por el derecho del otro. Dios no busca limitar nuestras libertades, sólo espera que nosotros recordemos que los demás son hermanos nuestros que requieren respeto, atención, cuidado y afecto.
Y que, así como ellos pueden tener alguna necesidad, yo también me puedo encontrar alguna ocasión en su lugar; por eso, a Dios le agrada que los demás renunciemos un poco a nuestra egolatría y seamos un poco generosos con los demás.
By Parroquia San BenitoLa ley es una palabra que parece estar en constante lucha contra el valor absoluto de las sociedades actuales: la libertad. Cuando el hombre es invitado o impelido a cumplir la ley, éste se siente mancillado en lo más sagrado de su interior, siente que es victimado en el templo de su sacralidad. Pero, la ley es algo propio al hombre, precisamente porque es sujeto de derechos.
La ley nace, ante todo, para proteger los derechos que los hombres ganamos desde el momento mismo de nuestra concepción. Sin embargo, debido a estos derechos, corremos el riesgo de olvidar que otras personas tienen los mismos derechos que nosotros y es por eso que nuestras libertades se ven acotadas por el derecho del otro. Dios no busca limitar nuestras libertades, sólo espera que nosotros recordemos que los demás son hermanos nuestros que requieren respeto, atención, cuidado y afecto.
Y que, así como ellos pueden tener alguna necesidad, yo también me puedo encontrar alguna ocasión en su lugar; por eso, a Dios le agrada que los demás renunciemos un poco a nuestra egolatría y seamos un poco generosos con los demás.