Una de las formas de salir del duelo es entender que Dios abrirá los ojos de nuestro espíritu y reconoceremos que Él sigue siendo Dios. Aquel ciego del Evangelio, al recuperar la vista reconoció a Dios como Rey, vio lo sobrenatural de Jesús. El milagro no fue ver, sino el reconocer a Jesús para después obedecerle.