Hay una adicción que es silenciosa, respetable – socialmente - pero destructiva, y esta es la adicción al control. Cuando el ser humano se siente amenazado, su mecanismo de defensa es intentar controlar todo y creemos inconscientemente que si logramos gestionar cada detalle pero cuanto más nos esforcemos por controlar las cosas que nos rodean, más carga tendremos en nuestra vida.