Cuando éramos pequeños, mi madre nos enseño una pequeña oración: "Sagrado corazón de Jesús, en vos confío; dulce corazón de María, ser la salvación mía"...
Los sentimientos son cosas buenas, pero el corazón es algo más profundo. Los sentimientos aunque sean buenos son epidérmicos, están muchas veces a nivel de la carne de gallina. Los sentimientos son emociones que pasan como los amores de verano de una quinceañera.
San Josemaría al hablar del corazón, explica que es el fondo último de los pensamientos, de las palabras, de las acciones.