Los autores espirituales suelen hablar de tres fases en la oración mental, o meditación. Son como tres peldaños que nos van acercando a Dios.
El Señor habla con hechos y con palabras, como hacen los amigos.
–Señor, ¿por qué no me dices nada?
–Porque ahora es el momento de la acción. Déjate de tonterías y pon la mesa.
A veces, el Señor se queda callado. Pero aunque yo no lo vea, no lo oiga, no lo sienta, está. Por nuestra parte no podemos establecer un plan a Dios para que actúe, poniéndole raíles al Espíritu Santo, que sopla cuando quiere. Como hizo con Guadalupe Ortiz de Landázuri, una estudiante de químicas...