25º - RECONCILIACIÓN.
No siempre significa volver,
a veces es soltar sin odio,
pues cerrar la puerta con serenidad
también es un acto de amor.
Reconciliarse es mirar la vida
y reconocer los errores propios;
es aceptar que algunos caminos
ya no volverán a cruzarse.
La paz empieza dentro,
no depende de otro,
depende de la calma que cultivamos
y de la valentía de dejarlo ir.
Un hombre reconciliado consigo mismo
no necesita guerras afuera,
su mirada es menos dura,
su voz menos cortante,
su paso más firme y la vista al horizonte
porque quien encuentra armonía dentro
puede ofrecerla al mundo sin exigirla.
Chema Muñoz©