La Biblia nos enseña que la fe es sencilla: creer en Jesús para salvación, pero la fe enferma nos carga de rituales vacíos exigiendo obras sin sentido para ganar el favor de Dios. Si esos ritos solo se hacen por legalismo, nacidos del temor, nos convierten en autómatas, cumpliendo en tradiciones sin comprender el significado.