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Veamos parte del ciclo de Abraham, en el que nos encontramos con un hombre que, aun en medio de la oscuridad de la fe, sabe obedecer y se mantiene fiel a Dios. El pasaje inicia con la invitación de Dios a dejar su tierra, sus raíces e iniciar una nueva vida en la cual le promete que le bendecirá y hará de él un gran pueblo.
Y así, con esta promesa, el hombre se lanza en el peregrinar de la fe sin más apoyo que la promesa que Dios le hacía. De manera semejante, Jesús nos invita a dejar nuestra antigua forma de vivir y de pensar; forma de vida en la que "aparentemente" teníamos todo arreglado y que nos proporcionaba bienestar, para iniciar la aventura del amor, de la fe y de la fidelidad. La invitación se mantiene para que tú, como yo, dejemos todo lo que, en palabras de san Pablo, pertenece al hombre viejo y, movidos por el Espíritu, iniciemos una nueva experiencia a la cual llamamos conversión.
No es fácil, lo sabía Abraham y los que con él salían, sin embargo, puesta toda su confianza en Dios, dieron el gran paso del amor y de la fe. ¿Podremos tú y yo dar este gran paso e iniciar un caminar en la fe que nos lleve a la conversión radical?
By Parroquia San BenitoVeamos parte del ciclo de Abraham, en el que nos encontramos con un hombre que, aun en medio de la oscuridad de la fe, sabe obedecer y se mantiene fiel a Dios. El pasaje inicia con la invitación de Dios a dejar su tierra, sus raíces e iniciar una nueva vida en la cual le promete que le bendecirá y hará de él un gran pueblo.
Y así, con esta promesa, el hombre se lanza en el peregrinar de la fe sin más apoyo que la promesa que Dios le hacía. De manera semejante, Jesús nos invita a dejar nuestra antigua forma de vivir y de pensar; forma de vida en la que "aparentemente" teníamos todo arreglado y que nos proporcionaba bienestar, para iniciar la aventura del amor, de la fe y de la fidelidad. La invitación se mantiene para que tú, como yo, dejemos todo lo que, en palabras de san Pablo, pertenece al hombre viejo y, movidos por el Espíritu, iniciemos una nueva experiencia a la cual llamamos conversión.
No es fácil, lo sabía Abraham y los que con él salían, sin embargo, puesta toda su confianza en Dios, dieron el gran paso del amor y de la fe. ¿Podremos tú y yo dar este gran paso e iniciar un caminar en la fe que nos lleve a la conversión radical?