Como seres humanos, necesitamos ser aceptados, es una condición humana, pero como discípulo de Jesucristo, como una persona que ha decidido tomar este camino debemos aprender a ser mal entendidos y hasta rechazados, y esto es inevitable. El sistema de este mundo, las personas promedio no quieren ser incomodados, y tú que decides un camino de santidad, eres incómodo, porque al mundo le encantan las tradiciones, las costumbres y aquel que decide cortar eso, es traición.