Las separaciones de Dios son necesarias pero también dolorosas. Muchas veces en este caminos hemos estado separados de Él, pero nunca llegan a ser tan dolorosas como las separaciones que tenemos por nuestra propia culpa.
Las separaciones de Dios son necesarias pero también dolorosas. Muchas veces en este caminos hemos estado separados de Él, pero nunca llegan a ser tan dolorosas como las separaciones que tenemos por nuestra propia culpa.