Debemos anticiparnos, tomar las promesas de Dios en nuestra vida, pues eso fue lo que Pedro hizo. Él supo que el que estaba en la barca iba a hacer algo más grande de lo que podía imaginar o pensar y cuando nos apropiamos de las promesas de Dios en nuestro corazón, no vamos a fallar y esperamos resultados maravillosos.