El escritor del Libro de Hebreos enseña en el Capítulo 2:11 “Jesús y los que Él hace santos tienen el mismo Padre, por esa razón Jesús no se avergüenza de llamarlos hermanos.” En toda familia hay personas difíciles y puede suceder con nosotros. No importa que tan mal nos encontremos o el momento que estemos viviendo, porque pertenecemos a la familia de Dios y como miembros, nuestros errores, equivocaciones, nunca nos van a definir.