Para no acumular, debemos distribuir, nadie es tan como para no necesitar y nadie es tan pobre como para no dar, por eso necesitamos distribuir porque el mundo, la sociedad, el sistema, los propios miedos nos obligan a recoger, a acumular con el fin de protegernos contra la enfermedad, la vejez, la tragedia y la muerte; no está mal prever, pero cuando lo que te incentiva es la interrogante del ¿qué va a pasar? Pensando en todo tiempo en el futuro, en ése momento la vida se te irá como agua entre los dedos.