Lo que sabemos es que Dios encarnado es “más humano” que nosotros, porque es el hombre perfecto y nos puede enseñar con su vida.
Como es humano, Jesús nos entiende perfectamente. Tiene 206 huesos, 650 músculos, 50 billones de células, y la verdad levantar todo eso de la cama un lunes es realmente difícil.
Por nuestro amor sufrió esas tremendas heridas, y muchas humillaciones.
El día de la Ascensión (cfr. Hch. 1, 1-11) llegó Jesús a la Gloria y recibió todo el agradecimiento desbordante, que hasta entonces había estado conteniendo el Cielo.