Hoy en día, las personas viven en etapas de mucho desánimo y el Salmo 1 nos recuerda que si se siguen los caminos del Señor, habrá prosperidad en lo que se haga. Si tenemos claro hacia donde vamos, las metas y objetivos, se tendrán los frutos esperados en lo que se emprenda. Es tiempo de terminar lo que se ha comenzado y no dejar el propósito a la mitad.