En algún momento todos tenemos que rendir cuentas pero debemos reconocer que el único registro que existe de nuestra vida es el que estás escribiendo, estar en el tribunal de Jesús sólo es una grabación de lo que ya ha acontecido, es ahí donde recibimos según lo que dice el Apóstol Pablo en 2 Corintios 5:10 Según lo que cada uno de nosotros haya hecho por medio de nuestro cuerpo.