No estamos en rebaja. Siempre debemos tener pendiente la calidad de vida que le presentamos al Señor. Tal como presentas tu sacrificio o algo más a Dios, así está tu corazón, porque tu ofrenda no solamente es algo financiero, es tu talento, tu servicio, tu tiempo, habilidades, es tu vida, por lo que no debe ser de una calidad inferior, de rebaja.