En medio de la guerra de la vida, todos vamos a tropezarnos con granadas y cuidarnos de que una esquirla no nos alcance, es complicado, somos propensos a tanto, a una desilusión, al rechazo, a las relaciones rotas, sin embargo, como hijos de Dios, tenemos un recurso para poder sanar: La palabra de Dios. Trae consuelo y claridad frente a las situaciones.