En Romanos 11:8 el apóstol Pablo escribe: Como está escrito, Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean, oídos con que no oigan hasta el día de hoy. Muchas veces podemos encontrarnos en medio de personas con este espíritu de letargo, donde hay indiferencia, insensibilidad, torpeza y demás que nos impide crecer, desarrollar el potencial, y se vuelve algo cómodo.