La gran mayoría de personas han hipotecado, rentado o prestado su paz, pero tu paz no es negociable, está por encima de todas las cosas, de tus deseos, de tu familia inclusive hasta de tu propia vida, lastimosamente se tiene la mala costumbre de negociarla, y debemos aprender a renovar con Dios nuestro compromiso en oración y encontrar paz en
Él