Cuando nacemos, venimos con la conciencia incorporada. Ese es nuestro dispositivo gps.
A través de la conciencia, Dios nos habla para decirnos qué hacer y conducirnos al Cielo.
Jesús llamó a unos hombres sencillos de Galilea y dio sentido a sus vidas. La mayoría eran pescadores con un horizonte vital bastante gris, sin ningún relieve. Su vida iba a ser el negocio de la pesca. Sus temas de conversación, si picaban o no picaban los peces... O, como mucho, la última tempestad en el lago.
Sin embargo, la Luz llegó a ellos y salieron de la penumbra de una existencia sin relieve. Su vida cambió y, a la vez recibieron el encargo de iluminar el mundo. Y gracias a ellos esta Luz nos ha llegado a nosotros.