Durante la Última Cena, el rito del día de la Expiación, llevado a cabo por el nuevo Sumo Sacerdote, se verá transformado.
Es como si el Creador pusiese un nuevo sistema operativo en su obra de salvación.
También en nuestra vida hay varias etapas. Después de volver a la Ciudad donde estudié la Educación Secundaria, me encontré con personas que habían cambiado mucho.
Eran los mismos, quizá su pelo había encanecido, pero los encontré mejorados, como si tuvieran un nuevo software. Dios le había concedido ese cambio, una modernización en su sistema operativo que les hacía afrontar su vida con una visión distinta. A esas personas les había mejorado su vida de trato con Dios.
Me encantó leer en un escrito de un santo de nuestros días, que “la felicidad del Cielo es para los que saben ser felices en la tierra” (San Josemaría, Surco, n. 1005).
Esto es lo que realmente interesa: “empezar desde ahora la vida”, la vida verdadera. Vivir ya con la alegría que estaremos en el cielo. Por eso dice uno de los Salmos (36,4): Disfruta con el Señor y Él te dará lo que anhela tu corazón.