Un arma carnal es la que emana de nuestra naturaleza, de las tendencias de nuestra humanidad y éstas armas están en oposición directa con la alternativa piadosa de Dios y su inspiración, pues la carnalidad es la manera que tiene la mayoría de personas para tratar asuntos problemáticos, con sus propias fuerzas como lo muestra 1 Samuel 17:38-39.