Una de las grandes dificultades que tenemos, es ese juicio, está arraigado en nuestra forma de hablar, en la forma de relacionarnos con todo el mundo y el Señor Jesucristo nos dice: No juzguen para que no sean juzgados.
Una de las grandes dificultades que tenemos, es ese juicio, está arraigado en nuestra forma de hablar, en la forma de relacionarnos con todo el mundo y el Señor Jesucristo nos dice: No juzguen para que no sean juzgados.