Si leemos la parábola de la cizaña en el campo, nos encontramos con que el Señor dice: Cuando la hierba creció y dio fruto, apareció también la cizaña (Mt 13, 26).
Un hombre bueno había sembrado ya en su campo buen trigo, cuando su enemigo llegó y a escondidas arrojó cizaña en medio del sembrado.