Según el lenguaje de la Bíblia, el conocer crea una especial unión; es hacerse una sola cosa con lo conocido.
Recientemente nos ha recordado el Papa Francisco que El Señor nos llama a todos a la santidad, también a los de la puerta de en frente a nuestra casa.
En realidad la santidad y el apostolado son dos caras de la misma moneda: no hay verdadero apostolado sin un esfuerzo por buscar la santidad.