Debemos estar alertas contra el pecado que nos conduce a la desviación y a alejarnos del propósito de Dios para con nosotros. El no poder esperar, la inmediatez nos lleva a cometer errores con nuestro Padre Celestial, queremos ver milagros de inmediato, pero no es así, Dios es un Dios de procesos, no es un Dios de momentos, Él necesita meternos en el taller para hacer de nosotros una obra perfecta y maestra.