El deseo de Dios para tu vida es que seas completamente apartados para Él. En Zacarías 14:21 dice: Toda olla en Jerusalén estará consagrada al Señor de los ejércitos. A cada momento, todo aspecto de tu vida es de Dios aunque parezca insignificante, porque no debes limitarlo a las reuniones, a los momentos de devocional o a las conferencias, porque su deseo es de todos los días y en todo momento, en nuestra vida no puede haber áreas privadas en las cuales el Señor no tenga acceso.