Y Jesús así lo decía y la distracción llega a ser un enemigo, porque la tarea del sistema de este mundo eso hace, por eso encontramos personas que están ocupadas todo el tiempo, en el activismo. Jesucristo nos enseña a tener un solo objetivo, una meta, un propósito, porque una vida de santidad delante de Dios es una vida sin distracciones.