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2984. Ciclo métricas y analítica: Tasa de conversión


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Hoy hablamos de la tasa de conversión. Qué es, cómo calcularlas, valores promedio en los que debería estar, cómo deberíamos segmentarla, y mucho más.

Pero antes, recordemos que en Boluda.com tenéis cursos para emprendedores, marketing online, desarrollo web, y todo lo que necesitáis para vuestro negocio online. Estamos entrando ya en la recta final del curso de Descript, una estupenda herramienta para editar audio y video a partir de texto, con varias funcionalidades de IA que son una gozada. ¡A por él!

Y ahora sí, vamos al lío. Hoy vemos la madre de todas las métricas: la tasa de conversión. Porque si hay una métrica que conecta directamente el tráfico con el negocio, es esta.

Se trata del porcentaje de usuarios o de sesiones que completan una acción concreta. Y aquí viene la clave importante: una conversión no es necesariamente una venta. Una conversión es, simplemente, un objetivo cumplido. Punto.

Muchas veces ese objetivo será vender, claro, pero no siempre. Puede ser una suscripción a una newsletter, un registro gratuito, una descarga, un clic en un botón, o incluso algo tan sencillo como mostrar un teléfono oculto en un portal inmobiliario. Si la acción que habíamos definido como objetivo se cumple, eso es una conversión.

La fórmula, además, es insultantemente simple: conversiones dividido entre visitas. Nada más. Una conversión entre 100 visitas es un 1%. Dos conversiones entre 100 visitas, un 2%. Diez conversiones entre 1.000 visitas, otra vez un 1%. Aquí no hay interpretaciones ni "depende de la interpretación del juez". Es una simple división.

Esta métrica es muy importante porque conecta las visitas con el negocio. Nos dice cuántas de las personas que llegan a aportar valor: ingresos, leads, contactos, registros en el CRM o lo que sea que tengamos definido como objetivo. Da contexto a todas las demás métricas y, además, tiene algo muy potente: se puede optimizar sin necesidad de aumentar el tráfico.

Imaginemos que tenemos 1.000 visitas al mes y una tasa de conversión del 1%. Podemos intentar atraer más tráfico, claro, pero llega un punto en el que vuestro mercado es el que es. El famoso TAM, SAM y SOM. Quizá ya estáis llegando a casi todo vuestro público potencial. En ese caso, mejorar la tasa de conversión de un 1% a un 2% implica duplicar resultados con el mismo tráfico. Y eso, en muchos negocios, impacta directa o indirectamente en los ingresos.

Eso sí, cuando analizamos la tasa de conversión, no basta con mirar el dato global. Es imprescindible segmentar. Como mínimo, por canal: orgánico, redes sociales, tráfico directo, email, publicidad. Y si queremos afinar más, por fuente y medio. Porque no convierte igual alguien que llega desde Google orgánico que alguien que viene de un anuncio, ni alguien que llega desde redes sociales de forma orgánica que desde una campaña pagada.

De hecho, aquí suelen aparecer sorpresas. Puede que tengáis una tasa de conversión global del 1%, pero al segmentar veáis que en Google orgánico es del 2% y en redes sociales es del 0%. Si no miráis esto, seguiréis repartiendo esfuerzos sin saber que quizá estáis invirtiendo tiempo, dinero y energía en un canal que no convierte nada.

Además de la tasa en sí, hay dos factores más que no podemos ignorar. El primero es el volumen absoluto de conversiones. Una tasa del 5% suena espectacular, pero si solo tenéis 20 visitas al año, eso se traduce en una conversión anual. Y el segundo es el coste por conversión. Podemos tener una tasa muy alta y muchas ventas, pero perder dinero si captar cada cliente nos cuesta más de lo que nos deja. Aquí es donde entran en juego métricas como el CAC, que ya hemos comentado en este ciclo.

Llegados a este punto, siempre hago la misma pregunta: ¿cuál es vuestra tasa de conversión? No solo la global, sino también por canal y, si puede ser, por fuente y medio. A partir de ahí podemos hablar de valores de referencia, pero siempre con pinzas.

A nivel muy general, y solo como orientación, en e-commerce suele moverse entre el 1% y el 3%. En lead magnets puede subir al 2%–10%. En newsletters, entre el 1% y el 5%. En SaaS, en pruebas gratuitas, puede ir del 5% al 20%. Y en landings muy calientes, incluso superar el 10%. Insisto: son rangos amplios, orientativos y muy dependientes del contexto.

Por eso, más importante que compararnos con el mercado es compararnos con nosotros mismos. Nuestro mejor benchmark es nuestro histórico: mes contra mes, año contra año, o el antes y el después de un cambio concreto. Pasar de un 1% a un 1,1% ya es una mejora. No esperéis saltos mágicos del 1% al 10% de un día para otro. Esto va de pequeños ajustes constantes: un copy, un botón, una propuesta de valor, un precio. Como un bonsái, poco a poco.

Así que nada de frustrarse si estamos por debajo del promedio. El promedio es eso: un promedio. Hay gente por encima y gente por debajo. Lo importante es mejorar nuestro dato, entender qué funciona y qué no, y seguir optimizando. Sin agobiarse.

Y ahora sí, lo dejo aquí, que me he alargado más de lo previsto, siendo día 1 y con la resaca de Nochevieja aún presente. :)

Muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería.

Nos escuchamos mañana con más marketing online. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces… ¡Feliz 2026!

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Boluda.comBy Joan Boluda