La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros para hacernos sus hijos curando nuestras enfermedades espirituales que nos alejan de Dios. ¿Soy consciente que la falta de pureza de corazón impide ver destellos de la gloria de Dios? ¿Me doy cuenta que el perder el hábito de escuchar al Señor nos mundaniza?