La sensibilidad nos predispone a vivir la vida de forma más profunda e intensa: a sentir más vívidamente los colores, a emocionarnos más ante la sobrecogedora naturaleza o a comprometernos con una causa con mucha más convicción. Aunque la sensibilidad se ha asociado a la fragilidad, la inestabilidad o a la personalidad artística, a día de hoy podemos afirmar que la sensibilidad es algo inherente al ser humano, en mayor o menor medida, y que no tiene por qué tratarse de una maldición ni de una bendición. Además, conversaremos con Laura, psicóloga, cuyo trabajo se apoya y define gracias a la sensibilidad.