El desarrollo de la consciencia es la materia prima con la que puedo conocerme a mi mismo. Por tanto debo cuidar bien de alimentar ese recurso primero, para luego tener la capacidad de indagar de una manera efectiva dentro de las emociones que proyectan mis pensamientos. Queda descrito también qué mecanismos sigo posteriormente para potenciar esa introspección a modo de autoconocimiento.