
Sign up to save your podcasts
Or


Hace algún tiempo, mientras estaba en la universidad, aprendí sobre los múltiples tipos de inteligencia. Hasta ese momento, pensaba que simplemente la inteligencia era un rasgo que se tenía o no se tenía. Resulta ser que todo el mundo es inteligente, todo el mundo es diestro o diestra, en diferentes áreas.
No se me había ocurrido pensar que sí, hay gente buenísima con los números. De igual manera, hay personas talentosas en las diferentes artes. Hay gente que se inclina hacia la naturaleza, y tiene una sensibilidad y entendimiento especial en ese área. Hay personas buenas en los deportes, otras que son excelentes comunicándose y empatizando, y la lista sigue y sigue…
Hay múltiples tipos de inteligencia, pero hoy quiero hablar de una en particular: la Inteligencia Emocional. La cual comprende tanto la capacidad de conocerse a sí mismo, como la capacidad de relacionarse y entender a otras personas. La Inteligencia Emocional se compone de varios elementos: autoconciencia emocional, autocontrol y regulación emocional, automotivación, empatía y habilidades sociales.
Cuando aprendí esto, pensé: “¿por qué en la escuela no se dedican a fortalecer el tipo de inteligencia de cada individuo?”. En especial pensé: “¿porque no nos enseñan a hacernos conscientes de nuestras propias emociones, y de dónde éstas vienen, para poder procesarlas correctamente?”.
¿Cuanta importancia le das a tu salud mental y emocional? Para mí, se ha vuelto ¡LO MÁS IMPORTANTE! Porque puedo ver como éstas afectan CADA ÁREA DE NUESTRA VIDA. Todo lo que hacemos o no hacemos, viene de cómo nos sentimos en el momento. Y cómo nos sentimos, está directamente relacionado a cómo estamos pensando e interpretando la situación.
Aprender a procesar nuestras emociones es esencial para vivir una vida más saludable en todos los ámbitos. Cuando tratamos de ignorar lo que sentimos, y nos ponemos a hacer o pensar en otra cosa, eso no hace que la emoción desaparezca. Especialmente si es algo que duele y atormenta.
Cuando reaccionamos a nuestras emociones, tampoco desaparecen. Reaccionar a una emoción es expresarla hacia alguien o algo. Por ejemplo, estoy sintiendo coraje y reacciono a mi emoción expresando mi mal humor hacia mi pareja, hijo/a, padre, madre, etcétera. Aunque parezca que estoy “sintiendo” mi emoción, en realidad estoy reaccionando a ella; desquitándome con alguien que no tiene la culpa de como me siento, porque claramente la emoción viene de lo que yo estoy pensando.
La mejor manera de que una emoción “desaparezca” es sintiéndola, y aprendiendo lo que nos viene a enseñar. Porque realmente de eso se trata, de aprender una lección. Siguiendo el mismo ejemplo, cuando siento coraje, hago introspección y profundizo en mi emoción. Una vez ahí, sigo sintiéndome furiosa, pero me doy cuenta que no dura tanto cuando entiendo de dónde viene mi coraje.
Me estoy sintiendo así porque estoy pensando que algo no salió como esperaba, que alguien no hizo lo que yo quería que hiciera, o simplemente mis expectativas no se cumplen… Descubro la raíz de mi emoción, y veo que no tiene nada que ver con otra persona o situación, sino como yo estoy interpretando lo acontecido.
Cuando tratamos de escapar, distrayendo la mente, limpiando la casa, o haciendo otras cosas; las emociones duran más y hasta se pueden intensificar, porque estamos a la defensiva y tomando todo como un ataque personal. Eso, de lo que tanto tratamos de escapar, es NUESTRA VIDA. Nuestra experiencia humana se trata de SENTIR...
Visita el Blog https://en.sayrasantiago.com/post/inteligencia-emocional
By Sayra Santiago5
1212 ratings
Hace algún tiempo, mientras estaba en la universidad, aprendí sobre los múltiples tipos de inteligencia. Hasta ese momento, pensaba que simplemente la inteligencia era un rasgo que se tenía o no se tenía. Resulta ser que todo el mundo es inteligente, todo el mundo es diestro o diestra, en diferentes áreas.
No se me había ocurrido pensar que sí, hay gente buenísima con los números. De igual manera, hay personas talentosas en las diferentes artes. Hay gente que se inclina hacia la naturaleza, y tiene una sensibilidad y entendimiento especial en ese área. Hay personas buenas en los deportes, otras que son excelentes comunicándose y empatizando, y la lista sigue y sigue…
Hay múltiples tipos de inteligencia, pero hoy quiero hablar de una en particular: la Inteligencia Emocional. La cual comprende tanto la capacidad de conocerse a sí mismo, como la capacidad de relacionarse y entender a otras personas. La Inteligencia Emocional se compone de varios elementos: autoconciencia emocional, autocontrol y regulación emocional, automotivación, empatía y habilidades sociales.
Cuando aprendí esto, pensé: “¿por qué en la escuela no se dedican a fortalecer el tipo de inteligencia de cada individuo?”. En especial pensé: “¿porque no nos enseñan a hacernos conscientes de nuestras propias emociones, y de dónde éstas vienen, para poder procesarlas correctamente?”.
¿Cuanta importancia le das a tu salud mental y emocional? Para mí, se ha vuelto ¡LO MÁS IMPORTANTE! Porque puedo ver como éstas afectan CADA ÁREA DE NUESTRA VIDA. Todo lo que hacemos o no hacemos, viene de cómo nos sentimos en el momento. Y cómo nos sentimos, está directamente relacionado a cómo estamos pensando e interpretando la situación.
Aprender a procesar nuestras emociones es esencial para vivir una vida más saludable en todos los ámbitos. Cuando tratamos de ignorar lo que sentimos, y nos ponemos a hacer o pensar en otra cosa, eso no hace que la emoción desaparezca. Especialmente si es algo que duele y atormenta.
Cuando reaccionamos a nuestras emociones, tampoco desaparecen. Reaccionar a una emoción es expresarla hacia alguien o algo. Por ejemplo, estoy sintiendo coraje y reacciono a mi emoción expresando mi mal humor hacia mi pareja, hijo/a, padre, madre, etcétera. Aunque parezca que estoy “sintiendo” mi emoción, en realidad estoy reaccionando a ella; desquitándome con alguien que no tiene la culpa de como me siento, porque claramente la emoción viene de lo que yo estoy pensando.
La mejor manera de que una emoción “desaparezca” es sintiéndola, y aprendiendo lo que nos viene a enseñar. Porque realmente de eso se trata, de aprender una lección. Siguiendo el mismo ejemplo, cuando siento coraje, hago introspección y profundizo en mi emoción. Una vez ahí, sigo sintiéndome furiosa, pero me doy cuenta que no dura tanto cuando entiendo de dónde viene mi coraje.
Me estoy sintiendo así porque estoy pensando que algo no salió como esperaba, que alguien no hizo lo que yo quería que hiciera, o simplemente mis expectativas no se cumplen… Descubro la raíz de mi emoción, y veo que no tiene nada que ver con otra persona o situación, sino como yo estoy interpretando lo acontecido.
Cuando tratamos de escapar, distrayendo la mente, limpiando la casa, o haciendo otras cosas; las emociones duran más y hasta se pueden intensificar, porque estamos a la defensiva y tomando todo como un ataque personal. Eso, de lo que tanto tratamos de escapar, es NUESTRA VIDA. Nuestra experiencia humana se trata de SENTIR...
Visita el Blog https://en.sayrasantiago.com/post/inteligencia-emocional